Stalin, dictador y seminarista




ENRIQUE GALLUD JARDIEL



Iosif Vissarionovich Dzhugashvili adoptó el nombre de Stalin, derivado del vocablo ruso stal (‘hecho de acero’). Nació en 1879, en un pueblo cercano a Tiflis, y llegó a ser el dirigente de su nación y también el mayor genocida de la historia, ya que envió a la muerte a 15 millones de personas, superando a Hitler. Este asesino en nombre de la dictadura del proletariado, antes de que tuviera lugar la revolución de 1917 y antes de convertirse en líder comunista, fue agente de la policía secreta zarista, la aborrecida Ojrana, en la que sus actividades también condujeron indirectamente a la muerte a muchas personas.



Sus padres, campesinos pobres de Georgia, tenían en mente otra profesión para su hijo: la de pope ortodoxo. De una escuela provinciana el joven Joseph pasó al Seminario Georgiano Ortodoxo de Tiflis, para ordenarse sacerdote, a la edad de 16 años. Poco se sabe de sus años de seminarista, aunque en aquellos tiempos el Manifiesto comunista de Karl Marx había comenzado ya a ejercer su influjo en los seminarios rusos. En ellos la enseñanza religiosa era ritual y limitada, e inferior con mucho a la enseñanza revolucionaria.



En el seminario, Joseph se volvió ateo tras leer a Darwin, inclinándose luego hacia un marxismo activo. En 1899 dejó el seminario. No se sabe si fue expulsado o si salió de allí por razones de salud, como afirmó su madre. Los archivos del seminario han estado cerrados a los investigadores.



Stalin fue jefe del Politburó desde 1924. Gobernó de forma absolutista, efectuando purgas de sus enemigos políticos. Representó la sustitución de los ideales pacíficos, del internacionalismo y de la igualdad del comunismo primitivo, por el nacionalismo, el despotismo y el imperialismo militar.